Playa Mogotes Mar del Plata, el sur donde el faro vigila a los barcos

Playa Mogotes de Mar del Plata al atardecer con carpas y mar tranquilo

Mar del Plata tiene dos caras. La cara de la Bristol, con su rambla monumental y sus edificios de Bustillo, mira al centro. La cara de la playa punta mogotes en mar del plata mira al sur: una franja costera más extendida, más ventosa, menos edificada, con un faro francés de hace 130 años vigilando el horizonte y una reserva natural pegada al puerto. Si la Bristol es la postal, Mogotes es la otra postal  la que la ciudad guarda para cuando uno quiere un poco más de mar y un poco menos de veraneo amontonado.

La zona se diferencia del resto de la costa marplatense por varias razones. Está al sur del puerto, tiene playas más largas y de pendiente suave, suma una reserva natural con dunas y lagunas, y arrastra una historia que pocas playas tienen: fue donada por Jacinto Peralta Ramos, tuvo escuela militar, funcionó como centro clandestino durante la última dictadura y hoy es espacio de memoria. Caminarla una tarde de junio, con el faro de fondo y el mar del sur rompiendo más fuerte que en el centro, ayuda a entenderla.

Playa Mogotes de Mar del Plata al atardecer con carpas y mar tranquilo
Mogotes al atardecer con carpas.

Ubicación geográfica de Playa Mogotes Mar del Plata en la costa sur

La Playa Mogotes Mar del Plata está en el extremo sur del frente costero de la ciudad, a unos 8 kilómetros al sur de Cabo Corrientes y al sur del puerto. La zona toma su nombre de la Punta de Los Mogotes, una formación de pequeños cerros aplanados —sin puntas, sin cumbres— que son estribaciones marinas del sistema de Tandilia, originarias de la Era Terciaria.

La zona costera del Mogotes se extiende desde el puerto hacia el sur, con playas de suave declive y límite en Punta Cantera. Las tierras donde hoy están el faro, la reserva y los balnearios fueron donadas a la ciudad por Jacinto Peralta Ramos a fines del siglo XIX, dentro del mismo gesto fundacional que dio forma a buena parte del casco urbano de Mar del Plata.

Para llegar, lo más práctico es la línea 221 de colectivo, que recorre la costa sur y pasa por el puerto, Punta Mogotes y la zona del faro. En auto, hay que seguir la costanera sur desde el puerto. Hay varios balnearios con estacionamiento pago a lo largo del paseo, aunque en temporada baja muchos cierran y el acceso a la playa queda libre.

Una cosa que conviene saber: la zona del Mogotes es extensa. No es una playa única sino un tramo con varios balnearios numerados, cada uno con su acceso. Caminar de punta a punta, desde el puerto hasta el faro, lleva alrededor de 45 minutos si vas sin apuro por la costanera. Si vas en auto, todo ese tramo se hace en 10 minutos.

Faro de Punta Mogotes con franjas rojas y blancas y chalet amarillo
Faro de Punta Mogotes y su chalet.

El Faro de Punta Mogotes y sus 130 años de historia

El Faro de Punta Mogotes se libró al servicio el 5 de agosto de 1891, hace ya más de 130 años. La torre es una estructura de chapas de hierro unidas con remaches, apoyada sobre una base de mampostería: una técnica típica de los faros de fines del siglo XIX, que permitía fabricar las piezas, trasladarlas y armarlas en el lugar.

La torre se fabricó en Francia, por la empresa Barbier, Benard y Turenne. Fue traída desarmada y ensamblada en 1890 por la misma empresa y por el constructor Pedro Besozzi, que trabajó en varios edificios históricos de Mar del Plata de esa época. El emplazamiento se eligió por la peligrosidad de la continuación marina de las sierras del sistema de Tandilia, que hace que la costa sur sea más difícil de navegar que la del norte.

«El Faro Punta Mogotes está ubicado en la zona sur de la ciudad de Mar del Plata, en la Punta de Los Mogotes (de allí su nombre) y el motivo de su construcción se debió a la peligrosidad de la continuación marina de las sierras del sistema de Tandilia.»

La torre mide 35 metros de altura y por dentro tiene una escalera caracol de 154 escalones que llega hasta la linterna. Las franjas blancas y rojas no son decorativas: cada faro de la costa tiene un patrón de colores de día y una secuencia de luz de noche propios, para que los navegantes sepan exactamente frente a qué punto de la costa están. El de Mogotes emite un destello cada 30 segundos de noche.

El sistema de iluminión cambió varias veces. Arrancó a kerosene en 1891, el 15 de febrero de 1918 le cambiaron el aparato óptico luminoso por un sistema automático alimentado a petróleo, el 20 de agosto de 1928 pasó a gas de acetileno, y desde 1975 funciona con un sistema eléctrico. Hoy depende del Servicio de Hidrografía Naval de la Armada Argentina, cuyo personal de torreros se ocupa de su funcionamiento y mantenimiento.

El faro es Monumento Histórico Nacional, fue incorporado al Sistema de Faros Centenarios por la Ley 26.650 y en enero de 2015 se lo señalizó con el Emblema Azul, el símbolo que identifica bienes culturales protegidos. A la torre no se puede subir porque sigue en funcionamiento, pero se puede ver de cerca desde la costanera y desde varios puntos de la playa.

El Faro Sirena de 1916 para los días de niebla

Un dato poco conocido: en 1916 se habilitó junto al faro un sistema llamado Faro Sirena, que emitía un sonido similar a la bocina de un barco y se usaba principalmente en los días de niebla, cuando la luz del faro no alcanzaba para orientar a los navegantes. Ese complemento sonoro fue de los primeros de su tipo en la costa argentina y funcionó durante décadas.

La niebla, de hecho, es uno de los factores que más complicó históricamente la navegación en esta zona de la costa sur. El sistema de Tandilia, que entra en el mar formando restingas y bajos, hacía que los barcos se acercaran a la costa con peor visibilidad y que el faro luminoso no siempre alcanzara. El Faro Sirena vino a cubrir ese hueco con una señal audible que se podía escuchar a varios kilómetros de distancia.

La Reserva Natural del Puerto y su ecosistema

Pegada al faro y al puerto está la Reserva Natural Provincial Puerto Mar del Plata, una zona protegida que reúne bosques, pastizales, lagunas y bañados. Antes de ser reserva, ese predio funcionó como desguasadero portuario —un espacio donde se descartaban barcos viejos y materiales en desuso—, hasta que a fines del siglo XX un grupo de organizaciones ambientales empezó a pelear por su protección.

La reserva tiene más de 2000 especies censadas entre plantas, aves, tortugas, lagartos, coipos y otros animales. Las cuentas oficiales hablan de 172 especies de aves diferentes, lo que la convierte en uno de los puntos de observación de aves más ricos de la costa argentina. Hay senderos peatonales habilitados, pasarelas de madera entre las dunas y puestos de observación.

La vegetación típica de la zona es pastizal pampeano con dunas costeras, una combinación que hoy es rara en la costa bonaerense por la presión urbana. Caminar los senderos de la reserva una mañana de primavera, con pasto verde y alguna garza en la laguna, da una idea de cómo era toda la costa de Mar del Plata antes del boom edilicio.

Entrada de la Reserva Natural Puerto de Mar del Plata con cartel turquesa
Entrada de la Reserva del Puerto.

Las 172 especies de aves y el ecosistema de lagunas

Las lagunas y bañados pampeanos de la reserva antiguamente formaban un encadenamiento que se extendía en paralelo a la costa del mar, por detrás de lo que hoy es la zona balnearia. La mayoría de esas lagunas se fueron secando o rellenando con el crecimiento de la ciudad; las de Mogotes son de las pocas que se conservan, y por eso concentran tanta biodiversidad.

Entre las aves más vistas están las garzas, los biguás, los patos zambullidores, las gallaretas y varias especies de chorlos migratorios que paran en la reserva en sus viajes entre el hemisferio norte y el sur. Hay también coipos en las lagunas, lagartos overos en los pastizales, y tortugas de agua dulce. La regla de visita es simple: no molestar a los animales, no sacar plantas, no dejar basura.

El surf y las playas de suave declive

Las playas del Mogotes tienen una característica que las diferencia del resto de Mar del Plata: el declive es suave y la arena es amplia. Eso, sumado a los vientos del sur que entran más limpios acá que en el centro, hizo que la zona se convirtiera en una de las principales para la práctica de surf de la ciudad.

Hay escuelas de surf que funcionan en varios balnearios del Mogotes, sobre todo en los meses de primavera y verano. El oleaje suele ser más consistente que en Bristol o La Perla, y los espigones ayudan a formar olas más limpias para los que arrancan. Si nunca surfeaste y querés probar, este es uno de los puntos más recomendados de la costa marplatense.

Para los que no van a surfear, los espigones funcionan también como miradores. Caminarlos al atardecer —con cuidado, porque la roca está resbaladiza— da una de las mejores vistas del faro y del puerto. El mar en esta zona suele entrar con oleaje más fuerte que en el centro de la ciudad, así que siempre conviene respetar las banderas de seguridad y a los guardavidas.

Surfistas en Playa Mogotes de Mar del Plata con acantilados verdes al fondo
Surf en Punta Mogotes.

El Faro de la Memoria y el pasado reciente

El predio donde está el faro tiene una historia más reciente que no se puede obviar. A partir de enero de 1969 empezó a funcionar ahí la Escuela de Suboficiales de Infantería de Marina (ESIM), sobre los chalets construidos originalmente para una colonia de vacaciones de hijos de personal de la Armada.

Durante la última dictadura cívico-militar, la ESIM funcionó como Centro Clandestino de Detención. Esa historia se investigó y se hizo pública en democracia, y hoy el predio está signado por esa memoria: desde septiembre de 2014 funciona como Espacio para la Memoria y la Promoción de los Derechos Humanos ex ESIM, conocido también como Faro de la Memoria.

La Ley 27.127, sancionada en 2015, lo declaró Sitio Histórico Nacional. El espacio ofrece visitas guiadas y actividades culturales, con entrada libre y gratuita. Los horarios pueden cambiar según la temporada, así que conviene chequearlos en el sitio oficial antes de ir.

Para quienes caminan el Mogotes, detenerse en el Faro de la Memoria es una parada que cuesta poco y suma mucho. No es un museo decorativo: es un espacio que cuenta, con documentos y testimonios, lo que pasó en ese mismo predio. Y darle unos minutos a esa historia, mientras se está a metros del mar y del faro, ayuda a entender la zona de otra manera.

Cómo y cuándo visitar la Playa Mogotes Mar del Plata

Si tenés que elegir un momento para conocer la Playa Mogotes Mar del Plata, no es enero. Es marzo o abril, cuando el verano ya se va y la costa recupera el aire. El oleaje sigue siendo bueno para surf, los balnearios todavía abren durante el día, y el tránsito de la costanera se vuelve manejable. También en septiembre y octubre, con la primavera, la reserva se ve verde y las aves están activas.

Si tenés que ir en pleno verano, hacete temprano. Antes de las 9 de la mañana el Mogotes es otra playa: arena fresca, mar calmo, carpas todavía armándose. A partir del mediodía el cuadro cambia, sobre todo en los balnearios del norte del tramo (los más cercanos al puerto), que son los que más se llenan.

Para ver el faro y caminar la costanera, lo mejor es ir en auto o colectivo hasta el extremo sur del tramo. Para conocer la reserva, conviene entrar por la entrada que da al puerto, recorrer los senderos peatonales y, si te interesa, hacer la visita guiada al Faro de la Memoria. Para surfear, lo mejor es ir con la marea que recomienden las escuelas locales — los instructores conocen los mejores horarios para cada punto del tramo.

Y un último dato práctico: el viento en el Mogotes suele entrar más fuerte que en el centro. Eso, en verano, es alivio; en invierno, puede ser frío. Si vas en plena baja temporada, llevate campera aunque el día parezca benigno acá arriba.

La  playa mogotesr en mar del plata es, en el fondo, la otra cara de la ciudad. El faro francés de 1891 sigue guiando barcos. La reserva del puerto protege 172 especies de aves. El surf se hace bien. Y la memoria reciente del país tiene su sitio. Si venís a Mar del Plata y te quedás solo con la Bristol, te perdés la mitad. Mogotes es la mitad que falta.

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