Havanna nació en Mar del Plata el 6 de enero de 1948, en la esquina de Rivadavia y Buenos Aires, frente al Casino Central. La empresa fue fundada en 1947 por Benjamín Sisterna, Demetrio Elíades y Luis Sbaraglini, y abrió su fábrica y salón de ventas con elaboración artesanal a la vista del público.
La marca se convirtió en sinónimo de Mar del Plata y de los alfajores argentinos. Hoy tiene locales en todo el país y en el exterior, pero su origen está documentado en una esquina específica del centro marplatense. Para entender cómo nació, conviene arrancar por la ubicación de la primera confitería y por la historia de sus fundadores.

Ubicación de la primera confitería en Rivadavia y Buenos Aires
En la esquina de Rivadavia y Buenos Aires, frente al Casino Central de Mar del Plata, abrió sus puertas la primera confitería Havanna el 6 de enero de 1948. La esquina está en pleno centro céntrico, a metros de la Plaza Colón y del paseo costero, en una de las zonas más transitadas de la ciudad.
La elección de la esquina no fue casual. El Casino Central era uno de los puntos de mayor atracción turística de Mar del Plata en los años 40, y la esquina de Rivadavia y Buenos Aires recibía el tránsito peatonal que bajaba desde los grandes hoteles del centro hacia el paseo costero. Para una confitería que recién arrancaba, estar frente al Casino era la mejor vidriera posible.
Hoy la confitería sigue funcionando en la misma zona, con dirección en Rivadavia 2102, a metros del cruce original. La esquina de Rivadavia y Buenos Aires sigue siendo un punto de referencia para locals y turistas, y la marca Havanna sigue presente ahí donde nació.

Los fundadores y la sociedad de 1947
En 1947, tres socios se unieron para fundar la empresa que después se llamaría Havanna: Benjamín Sisterna, Demetrio Elíades y Luis Sbaraglini. La sociedad se formó con el objetivo de producir alfajores de forma artesanal, con materia prima de calidad y con un modelo de venta que incluía la elaboración a la vista del público.
Cada socio aportaba algo distinto al proyecto. Sisterna y Sbaraglini tenían experiencia en el comercio y la producción de Mar del Plata. Elíades aportaba la visión del inmigrante que llegaba con ideas nuevas y con la determinación de quien empieza de cero en un país distinto.
La sociedad se formalizó en 1947, pero la apertura del local tardó unos meses más. La fábrica y el salón de ventas se inauguraron el 6 de enero de 1948, en la esquina de Rivadavia y Buenos Aires. Esa fecha (día de Reyes) se eligió probablemente por su valor simbólico: el día en que los regalos llegaban, la confitería que después iba a regalar alfajores a millones de argentinos abría sus puertas.
Demetrio Elíades, el griego que llegó a Mar del Plata
Demetrio Elíades llegó de Grecia a Mar del Plata. La historia del inmigrante griego que terminó fundando la marca de alfajores más reconocida de la Argentina tiene los ingredientes del relato clásico de inmigración: partida del país de origen, llegada a una ciudad nueva, trabajo y visión para ver lo que otros no veían.
Elíades formó sociedad con Sisterna y Sbaraglini, y juntos decidieron que el alfajor (un producto que hasta entonces era artesanal y regional) podía convertirse en una marca industrial con estándares de calidad controlados. Esa visión, que hoy suena obvia, era nueva en los años 40: la mayoría de las confiterías de Mar del Plata producía alfajores sin marca registrada ni procesos estandarizados.

La apertura del 6 de enero de 1948
El 6 de enero de 1948, Havanna abrió su fábrica y salón de ventas en la esquina de Rivadavia y Buenos Aires. La apertura incluyó un concepto que era novedoso para la época: la elaboración de alfajores a la vista del público. Los clientes podían ver cómo se armaban los alfajores, cómo se rellenaban con dulce de leche y cómo se bañaban en chocolate, todo en tiempo real.
Ese modelo de "elaboración a la vista" tenía dos ventajas. La primera, comercial: generaba confianza. El cliente veía lo que compraba, veía los ingredientes, veía el proceso. No era un producto anónimo en una estantería. La segunda, de marca: convertía la producción en espectáculo. La confitería no era solo un lugar de compra, era un lugar de observación. La gente se detenía a mirar, y eso generaba tránsito y recuerdo.
La apertura del 6 de enero de 1948 fue el arranque de lo que después se convirtió en la marca de alfajores más vendida de la Argentina. En pocos años, Havanna pasó de ser una confitería de esquina a una fábrica con distribución nacional.

La fábrica de Alfajores Casino en Constitución 4232
Cuando la demanda superó la capacidad de la esquina de Rivadavia y Buenos Aires, Havanna necesitó una fábrica más grande. La solución fue comprar la fábrica donde antes había funcionado Alfajores Casino, en Constitución 4232. Esa dirección, también en el centro de Mar del Plata, pasó a ser la planta productiva principal de la marca.
La compra de la fábrica de Alfajores Casino fue una operación estratégica: Havanna no solo adquirió un espacio físico más grande, sino que también absorbió parte de la historia productiva de la zona. Los alfajores Casino ya tenían su clientela, y Havanna aprovechó la infraestructura existente para escalar su producción sin perder el modelo artesanal que la diferenciaba.
Constitución 4232 quedó así como la segunda dirección histórica de Havanna en Mar del Plata. La primera (Rivadavia y Buenos Aires) fue la confitería y salón de ventas; la segunda (Constitución 4232) fue la fábrica. Ambas direcciones siguen siendo parte de la memoria productiva de la ciudad.
La lata de 2008 y los 60 años de la marca
En 2008, Havanna lanzó la lata de alfajores para celebrar 60 años desde su fundación. La lata, que se convirtió en un objeto de regalo y souvenir de Mar del Plata, marcó un punto de inflexión en la presentación del producto: hasta entonces, los alfajores se vendían principalmente en cajas de cartón; la lata les dio un valor agregado de objeto coleccionable.
La lata de 2008 también funcionó como statement de identidad: el paquete decía "Mar del Plata" en el frente, reforzando el vínculo entre la marca y su ciudad de origen. Para los turistas que visitaban Mar del Plata, llevar una lata de Havanna se convirtió en una de las postales comestibles más reconocidas de la ciudad.
Hoy la marca tiene locales en varias ciudades de la Argentina y en el exterior, pero la lata de Mar del Plata sigue siendo la versión icónica. Los 60 años que se celebraron en 2008 ya son más: la marca lleva más de 75 años desde su apertura del 6 de enero de 1948.

Cómo visitar la confitería actual
Si querés visitar la confitería donde nació Havanna, la dirección actual es Rivadavia 2102, a metros del cruce original de Rivadavia y Buenos Aires, frente al Casino Central. El local funciona como cafetería con venta de productos: alfajores, copitos de dulce de leche, chocolates y cafetería.
El acceso es peatonal desde el microcentro: 5 minutos desde la Plaza Colón, 10 desde la Peatonal Güemes. En auto, hay estacionamiento pago en la zona. La confitería está abierta durante todo el año, aunque los horarios pueden variar según temporada.
Para los que vienen a Mar del Plata por primera vez, la confitería de Rivadavia es uno de los puntos donde la historia de la ciudad se puede tocar. No es un museo: es un local comercial que sigue funcionando en la misma zona donde nació en 1948. El alfajor que uno compra ahí es el mismo producto que arrancó en esa esquina hace más de 75 años.
Havanna nació en Mar del Plata el 6 de enero de 1948, en la esquina de Rivadavia y Buenos Aires, frente al Casino Central. La empresa fue fundada en 1947 por Benjamín Sisterna, Demetrio Elíades (inmigrante griego que llegó de Grecia) y Luis Sbaraglini. El modelo de elaboración artesanal a la vista del público fue la pieza que diferenció a Havanna de otras fábricas de alfajores de la época. En 2008, la marca lanzó la lata de alfajores para celebrar 60 años desde su fundación.
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